Sunday, June 21, 2009

Creacionismo

Finalmente he cedido. La presión fue intolerable. Dejé el egoísmo de lado y me puse a escribir el blog. En el principio fue una idea brillante de un amigo, onda: che, ¿por qué no ponés en la web todas esas ideas fantásticas que tenés, boludo? Como si el universo estuviera dispuesto a enmudecer para escuchar mi voz. Después el asunto se convirtió en una bola de nieve. Todo el mundo quería leer mi blog. Estaban sedientos de esa onda, de esa profundidad, de ese filo. Hasta de belleza, se empezó a hablar. La única joda era que el blog no existía. Entonces me empezaron a macerar los cataplines, hasta que dije: ma sí, vamos a poner el blog.

Y así es que rescataré algunas de las cosas que tengo en una carpeta que denomino pomposamente Literatura. Son ficciones propias, acabadas e inconclusas. Estas últimas se ceden generosamente a quienes les apetezca adoptarlas. Supongo, también, que esporádicamente me voy a mandar alguna disertación, como es de orden en este tipo de estofados. Y en un ataque de entusiasmo hasta podría transcribir algunas de las letras que más íntimamente me han tocado, como estos versos de Darío:

La careta negra se quitó la niña
Y tras el preludio de una alegre riña
Apuró mi boca vino de su viña.

Vino de la viña de la boca loca
Que hace arder el beso, que el mordisco invoca.
Oh, los blancos dientes de la loca boca.

Ojo con el verso:

Vino de la viña de la boca loca

Decirlo es un placer físico, que involucra un juego delicioso de lengua, labios y dientes. Es aliterar de gozo, como quien dice.

Y bien, pues, las hordas que me aclaman tendrán su festín. Cada tanto les iré tirando un pedazo de carne roja cruda, para que las fauces se entretengan.

Buenas tardes.

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