Juego por Internet, desde hace algo más de un lustro. Se puede decir que sé perder, ya que he mordido el polvo de la derrota en 11.877 oportunidades, pero también puedo presumir de ser un ganador, puesto que he saboreado las mieles de la victoria 14.911 veces. Lo que me parece que está claro es que no juego al empate. Tan sólo 847 partidas, de las 27.635 que he disputado desde el sábado 10 de mayo de 2004 hasta hace un ratito nomás, finalizaron en tablas.
Siempre juego partidas a cinco minutos por bando. Cinco minutos para hacer la totalidad de las jugadas, hasta perder o ganar por juego o por tiempo, excepto en esas tres de cada cien partidas que terminan en tablas. Vale decir que una partida puede durar, como máximo, diez minutos menos una enésima de segundo. Ajedrez ping-pong, que se le llama. Hay partidas que se deciden en medio minuto o menos, cuando uno de los jugadores comete un error mayúsculo y abandona. Hay otras que agotan los relojes y gana quien tenga el ratón más rápido del oeste.
El club virtual en el que juego es el Free Internet Chess Server, conocido como Fics: http://www.freechess.org/ Hay 20.299 jugadores, desde un puñado de grandes maestros hasta gente que apenas sabe mover las piezas. Cada jugador tiene un puntaje, que lo ubica en la jerarquía del Fics, desde uno que tiene 2.431 hasta otro que ostenta 392. Yo ando un poco por encima del promedio, con 1509. Mi nom de guerre es ornito, para quien quiera medirse conmigo.
Quienes hayan reparado en los números del primer párrafo tendrán motivos para el escándalo. En efecto, desde que entré al mundo del ajedrez virtual jugué un promedio de más de 14 partidas de ajedrez ping-pong por día, lo que involucró un 10,5 por ciento del tiempo total de mi vida y aproximadamente el 17 por ciento de mi vigilia. Esto tiene una explicación muy sencilla: el ajedrez es apasionante. Voy a jugar ahora mismo y entonces les cuento cómo me fue.
Bueno, marché. Fue contra Axe (1588). Ahora mi ranking es 1503. Jugué con blancas y abrí con peón rey. El tipo me jugó defensa siciliana. Lo ataqué de forma salvaje, como suelo, pero se defendíó bien y tuve que abandonar cuando me iba a dar jaque mate en la próxima. Qué se le va a hacer.
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